Debe aplicarse la ley y despedirse a los profesores que participaron en la huelga ilegal
¿Y qué ganan los niños?
El viernes pasado, según lo confirmado por la ministra de Educación, el Gobierno llegó a un acuerdo con el Sutep para la finalización del paro de profesores. Las condiciones obtenidas por el Sutep para levantar la huelga fueron, entre otras, el pago de un bono de 300 soles en el último trimestre del año, y la instalación de una mesa de diálogo con participación de la Presidencia del Consejo de Ministros para trabajar una agenda magisterial para la mejora docente. La huelga que protagonizó el sindicato tuvo, pues, un desenlace positivo… para el Sutep. Y es que si bien hay un acuerdo en blanco y negro sobre lo que sale ganando el sindicato con esta negociación, a nadie le queda claro, una vez más, qué es lo que ganan quienes debieran ser la principal preocupación del Ministerio de Educación: los niños peruanos.
Por supuesto, esto no es una novedad. El Sutep está acostumbrado a
que el resultado de la huelga sea siempre algún beneficio adicional para
ellos sin que eso suponga algún tipo de mejora del servicio que ellos
prestan y sin que implique una sanción a quienes violan la ley en el
camino.
En este reciente caso, por ejemplo, no importó que la huelga fuese
ilegal. El Sutep, después de todo, parece estar sobre la ley. Por lo
menos esa es la señal que envía la ministra Salas cuando acepta que los
maestros adscritos a dicho sindicato no tengan un descuento en sus
remuneraciones por los treinta días de huelga en que miles de niños no
tuvieron clases. Como el Sutep tiene corona, no se le aplica la norma
laboral que establece que si un trabajador deja de asistir por tres días
consecutivos a su centro de trabajo sin una justificación válida debe
ser despedido.
Claro, es cierto que la ministra ha amenazado con que los descuentos
llegarán para aquellos profesores que no cumplan con un plan de
recuperación establecido por su cartera y los gobiernos regionales. Pero
la ministra también había amenazado con que no habría aumento o bono
alguno mientras que no se aprobase en el Congreso el nuevo sistema
meritocrático que regulará el régimen del magisterio. No se puede
esperar, pues, que a alguien persuadan sus advertencias.
De hecho, no han pasado ni tres días desde que se llegó al supuesto acuerdo para que el mismo sea desconocido. El lunes, René Ramirez,
secretario general del gremio de maestros, anunció que la huelga no se
había levantado realmente, sino que se había “suspendido” y que,
dependiendo de cómo se desarrollen las nuevas negociaciones, su gremio
evaluará retomar la medida. Aprovechó, además, para calificar de
“limosna” el bono acordado.
Como si esto fuera poco, los docentes del Sutep Áncash no solo no
han levantado la huelga sino que la han radicalizado, llegando a
producirse un enfrentamiento entre casi 500 docentes y policías. Y las
movilizaciones de los docentes del Sutep en contra del acuerdo tomado
por la dirigencia en Lima también han continuado en Ica, Piura,
Lambayeque, Junín, Huancavelica y Arequipa. Además, ayer, en las
regiones de Lima Provincias y Piura el ausentismo de maestros y alumnos a
clases llegó al 20%, y en Huancavelica, Madre de Dios y Tumbes llegó al
80%. La facción pro senderista del sindicato conocida como Conare
Sutep, por su parte, decidió no acatar la suspensión de la huelga hasta
que se regrese a la antigua ley del profesorado (con lo que se
destruiría todos los avances logrados en el terreno de la meritocracia
por la Ley de Carrera Pública Magisterial).
El Gobierno debería, de una buena vez, cumplir el rol para el que
existe: aplicar la ley. Debe despedir a los maestros que protagonicen
estas huelgas ilegales. Mientras no lo haga, el Sutep seguirá riéndose
en su cara de cada nueva “amenaza de descuentos”, las huelgas violentas
continuarán y la factura la pagarán los eternos olvidados en las
discusiones educativas en el Perú, aquellos niños que pierden clases por
las huelgas y que reciben una educación de último nivel –literalmente,
según todos los ránkings internacionales que existen sobre la materia.
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