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Además, según datos del 2022, casi
la mitad de la población peruana aún no tiene garantizado el servicio de
provisión de agua durante las 24 horas.
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Oswaldo Molina, director ejecutivo
de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), señaló que se requiere
identificar las zonas más vulnerables y monitorear las inversiones que se
realicen a fin de atender la provisión del servicio.
Huancayo, 4 de septiembre de 2023.- Dada la reciente información sobre un posible desabastecimiento del
servicio de agua en Lima y, considerando los efectos de un eventual Fenómeno El
Niño por falta de lluvias, resulta importante conocer cuáles han sido los
avances para garantizar que más peruanos accedan a este recurso. Los datos
muestran que, al 2022, el 11% de la población (3,1 millones de peruanos) aún no
cuenta con acceso a agua potable. Y aunque la mayoría ya dispone de una
conexión asegurada, casi la mitad de la población aún no tiene garantizada la
provisión del servicio durante las 24 horas.
Actualmente, en los
departamentos de Loreto (40%), Puno (31%) y Ucayali (26%) se registra un mayor
número de hogares que no cuenta con agua potable. En contraste, en regiones como
Tacna, la cifra se reduce a un 4.83% de peruanos que no accede a la provisión
del servicio, precisó el director ejecutivo de la Red de Estudios para el
Desarrollo (REDES), Oswaldo Molina.
“Debemos recordar que, como parte de las
acciones para combatir la pobreza, se requiere garantizar el acceso al recurso
hídrico. La provisión de este servicio, además, tiene que ser adecuada; de lo
contrario, podría tener efectos negativos en la salud y provocar enfermedades
como malnutrición e intoxicación, tal y como señala la Organización
Panamericana de la Salud”, subrayó el especialista.
Las brechas
relacionadas al agua potable presentan diferencias no solo en función al
porcentaje de hogares que accede al servicio; sino también en relación a la
disponibilidad que existe, por horas, del recurso. Incluso si un hogar cuenta
con la conexión asegurada, ello no garantiza la distribución del servicio
durante las 24 horas del día.
A nivel nacional,
en promedio, solo el 52% de peruanos accede a agua permanentemente. Si vemos el
panorama en las regiones, hay tres departamentos, en particular, en donde la
situación resulta preocupante. En Ica, solo el 13,3% de habitantes cuenta con
disponibilidad del recurso durante las 24 horas del día y, en Loreto, el 10,8%.
No obstante, en Tumbes, solo el 5,3% de habitantes tiene garantizado el
servicio todo el día, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho).
“Según la Superintendencia Nacional de Agua y
Saneamiento, si rubros como restaurantes, comercio, alojamiento y, de forma
parcial, manufactura, no contaran con el servicio de agua durante un solo día,
se estiman pérdidas por 1,930 millones de soles. Además de brindar servicios,
las empresas son fuente de empleo e ingresos para las familias”, destacó.
Asimismo, contar con
el servicio solo por horas genera que las personas tengan que almacenar agua
para su uso posterior. Precisamente, el mosquito Aedes Aegypti –transmisor del
dengue a las personas– coloca sus huevos en agua estancada. Esta falta de agua,
sumada al fenómeno El Niño, podría ocasionar un contexto aún más perjudicial
para la población. Desde Essalud afirmaron que este fenómeno provocaría que los
casos de dengue puedan aumentar entre 10% y 15% adicional a los que ya se
reportan. A agosto de este año, Piura es la región que concentra el mayor
número de casos de esta enfermedad (72,890).
Más agua para todos: ¿qué se requiere?
El especialista
señaló que, según el Plan Nacional de Saneamiento 2022-2026, la brecha de
infraestructura en el sector saneamiento es equivalente a una inversión total
de 51,000 millones de soles. De este número, se requieren más de 11,000
millones de soles (21% del total) para garantizar el acceso y calidad del
servicio de agua potable.
Es más, conforme a
la información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la ejecución del
presupuesto para inversión pública en este sector, desde hace cinco años –entre
el 2018 y el 2022– es cercana al 60%. Con ello, es uno de los que registra
menor porcentaje de ejecución del Gobierno.
“Una de las sugerencias del Banco Mundial es
dotar de un mecanismo financiero por resultados que se enfoque en elevar la
calidad de la prestación del servicio. Es necesario garantizar que los
recursos, efectivamente, se inviertan en mejorar no solo el acceso; sino también
la calidad del abastecimiento”, remarcó Molina.
El especialista
indicó, además, que se debe optimizar el acceso a los servicios a través de la
identificación de las zonas más vulnerables, a fin de priorizarlas en las
inversiones que se realicen. Ello acompañado del monitoreo de las mismas para
garantizar que el recurso llegue a más peruanos.
“No olvidemos que, así como es importante
garantizar el suministro del servicio, es fundamental cuidar nuestras fuentes
de agua. Ello además ante las amenazas que trae el cambio climático. Hacer
posible este propósito implica un trabajo articulado entre todos: ciudadanos,
empresas y Estado. Ejecutar este tipo de acciones nos permitirá asegurar la
preservación del recurso hídrico e implementar más iniciativas con el objetivo
de asegurar su sostenibilidad”, concluyó Molina.
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