Formación docente: al fin, signos de esperanza
Dice
el sentido común que si la calidad de enseñanza en las escuelas es tan buena
como la de los maestros que la imparten, un maestro es tan bueno como su
formación lo permite. En el Perú, fallamos en ambas cosas.
Las
dificultades para salir bien en evaluaciones de rendimiento escolar, son un
pequeño indicio del desfase en nuestra educación. Mientras en otros países se estimula
la capacidad crítica de niños y jóvenes, dotándolos de conocimientos y
habilidades para transformar realidades complejas, aquí privilegiamos memorización
de conceptos, fechas y nombres. Hasta ahora, la escuela peruana otorga eso y es
lo que las familias esperan. Es hora de
cambiar la historia.
Un
primer paso es la reforma curricular. Estamos ad portas de la aprobación de un
nuevo Marco Curricular para educación básica, que ofrece a los docentes demandas
claras e instrumentos prácticos para reorientar la enseñanza a aprendizajes de
calidad. Un segundo paso es la reforma de la formación ofrecida a maestros,
basándola en nueve prácticas consideradas indispensables para el buen ejercicio
de la docencia.
El
Ministerio de Educación, con UNESCO, lanzó nuevos programas de capacitación a docentes
para prepararlos en atender pedagógicamente las demandas del currículo
reformado y lograr las nueve competencias que todo buen maestro debe exhibir, las
que atraviesan el diseño de clases, la enseñanza, la interacción con la escuela
y la comunidad y el cultivo de su identidad profesional.
Por
años la capacitación docente fue delegada a instituciones diversas. Encontrar
una que brinde un servicio con seriedad era ganarse la lotería. Hoy no hay la
cantidad de formadores capaces de atender presencialmente con calidad a más de
300 mil profesores. Para subsanar esto, los nuevos programas de capacitación
están abriendo una modalidad virtual.
Por
primera vez, los maestros tendrán una capacitación en línea, con acceso a
módulos formativos de calidad para estudiarlos en casa o en una cabina de
internet, siempre bajo la orientación de un tutor.
Además,
para atender el déficit de buenos formadores hay un programa de formación de
«Formadores de excelencia» que ofrece programas más presenciales de
capacitación.
Las
reformas curricular y de formación
docente son dos caras de la misma moneda, que tendrán como soporte la nueva
carrera pública, con mejores reglas de juego para el ejercicio de la profesión.
Tres importantes legados en educación de este gobierno que deben superar cualquier
contingencia política.

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